El propósito de este blog es generar un espacio de reflexión acerca del trabajo educativo mediante el uso de imágenes mediáticas, atendiendo al impacto que estas tienen en la construcción social de la experiencia; y desarrollar herramientas de análisis para el trabajo crítico con las mismas. Una tarea que se vuelve urgente si asumimos el hecho de que muchos de los conocimientos previos con los que cuenta el estudiante se originan en el paisaje mediático.

13.9.10

El fenómeno de las cyber confesiones en YouTube

La información del diario El País de España que propongo analizar y que transcribo debajo de estos comentarios, explica que la autoexposición, no sólo de la propia imagen sino también de la propia vida, es un fenómeno ya desde hace algún tiempo, y cada día más, bastante frecuente entre las personas en general, y entre los adolescentes y jóvenes en particular.

Entre las distintas razones que puedieran explicar esta circunstancia, podríamos subrayar la tesis de la autora argentina Paula Sibilia, acerca de los cambios de subjetividad propios de esta época que, hasta el momento, puede describirse como "un tipo de subjetividad que responde a la lógica de la visibilidad y de la exteriorización del yo, una autoconstrucción que utiliza recursos audiovisuales y, por lo tanto, su escenario preferencial sólo puede ser una pantalla" (Sibilia: 2008,246).

Por otro lado, si vinculamos este tipo de prácticas autoconfesionales con los análisis del género literario autobiográficos llevados adelante por Philippe Lejéune, debemos asumir que el pacto autobiográfico (condición de este género por el cual se establece un pacto entre lector y autor a fin de confiar en que este último está contando su vida), tiene su atractivo principal en la instancia receptiva. La lectura de la vida de otros nos compromete más que la lectura de un texto de ficción, puesto que en el primer caso se implica mucho más mi propia vida (Lejéune: 1994).

Tal vez este sea un camino posible para comenzar a abordar estas cyberconfesiones, sobre todo si tenemos en cuenta lo que ya en 1990 escribió Daniel Prieto Castillo, en cuanto a que “La gente no busca los mensajes por una simple orientación hacia la manipulación ni por una generalizada estupidez. Lo hacen porque en ellos se incluyen mensajes gratificantes, formas en las que cada uno se reconoce, situaciones paradigmáticas que suelen parecerse a las propias” (Prieto Castillo: 1990). 

No obstante, tal como sugiere Sibilia, es hora de intervenir en esta búsqueda, en estos mensajes que satisfacen esta necesidad social, ya que en el el ámbito de los medios masivos la lógica esta menos vinculada con la realidad de la vida de lo que nos pensamos. Ya lo advertía Wolf Vostell, entre otros artistas pioneros que han trabajado con el vídeo, con la creación de sus "imágenes indigestas" con el fin de reproducir el espacio de la vida en oposición al espacio ficticio generado por la televisión. Una oposición que llevó adelante mediante las técnicas del dé-coll/age, el happening y el emborronamiento como principios estéticos oponerse frontalmente a la imagen limpia y clara de una transmisión sin parásitos (…) agredir la representación fiel de una realidad que también se quiere «limpia y clara» (Agúndez García: 2006, 340).



Wolf Vostell, TV Krebs, 1970

Desde este punto de vista, es posible e interesante, trabajar esto mismo con los estudiantes, de forma que los orientemos a aplicar técnicas, estructuras narrativas, etc., que fracturen ese discurso coherente, "limpio y claro", y alejado de la realidad, que nos proponen los medios masivos.


La información es la siguiente:

Contar la vida diaria, los problemas y confesiones más íntimas en Internet es una tendencia que vienen creciendo con fuerza en los últimos años. Tan es así que se ha convertido en objeto de estudio de centros académicos que buscan explicar el porqué de esta sobre-exposición de la intimidad, que se da sobre todo entre los más jóvenes. Sitios como YouTube registran miles de estos mensajes, conocidos como "cyber-confesiones". Este artículo de El País de Madrid brinda varios ejemplos de internautas que cuentan desde sus opciones sexuales hasta sus propósitos de bajar de peso e ir registrando online el proceso. "Tiene mucho de terapéutico", afirman los especialistas.

Fermín Robles | EL PAÍS DE MADRID
Se sienta delante de su webcam y graba un video que después cuelga en el portal YouTube. "Quiero hacer al mundo responsable por ser un culo gordo como soy. Voy a intentar perder peso y lo voy a hacer con ustedes mirando", cuenta la internauta, acomplejada con sus cerca de 130 kilos de peso y que se teleconfiesa, según dice ella misma, aconsejada por su psiquiatra. No es el único videomensaje en Internet de estas características. En YouTube se puede acceder a cerca de 71.500 entradas al teclear "confession" y el fenómeno es ya materia de estudio para investigadores. Las hay auténticas, pero también verdaderas actuaciones de vloggers (video bloggers) que publican por entregas y tienen miles de visitas.
Adictos a los refrescos de cola o a morderse las uñas, gays que salen del armario, adolescentes que cuentan secretos, propios y ajenos, y opinan sobre el gobernador de Nueva York, todos miran a cámara para hablarle a la Red y algunos son comunicadores en potencia con más gancho que los programas de testimonios de la televisión. Para muchos supone la oportunidad de "ser alguien en Internet", opina Karoliina Talvitie-Lamberg, de la Universidad de Helsinki, que ha estudiado estos videos, algunos de los cuales arrastran una retahíla de comentarios a favor o en contra.
doble filo. Las confesiones en YouTube también se vuelve en ocasiones en contra del autor, que acaba vapuleado. Matthew Lush -Gaygod en la popular página- aparecía en uno de sus videos con una bandera del arco iris de fondo y en él recomendaba a los homosexuales como él hacer pública su condición sexual. "Esperar a independizaros", comienza a aconsejar sin esconder detalles sobre su propia experiencia. Tiene casi un millón de visitas, 30 videorespuestas y cerca de 6.000 comentarios. Entre ellos, algunas amenazas de muerte que él mismo se encargó de leer con sorna posteriormente.
El joven Lush, que luce un largo flequillo que le cubre la frente y un piercing en el labio, no es un vlogger cualquiera, sino uno de los más populares. Se nota que domina el lenguaje del medio y que no improvisa sus apariciones. Como él hay otros: Tokenblackchic, que habla por los codos de los secretos de sus amigas y otros asuntos; o Mememolly, por ejemplo, que cuenta que de manera obsesiva se muerde las uñas. De esta última confesión (Oral fixation), con un punto sensual que la joven pone como gancho, ya se pueden ver hasta parodias en la propia web.
TERAPIA. Para los verdaderamente angustiados es una manera de "mostrarle al mundo lo que te pasa desde la intimidad de tu cuarto" porque compartir tiene algo de "terapéutico", señala Talvitie-Lamberg. B4mydeath no tiene "mucho que contar", explica en castellano, pero sube videos entonando canciones de variopintos artistas, desde Luis Miguel hasta Oasis, y no para de recibir peticiones.
Solamente el 7% de los usuarios de YouTube producen y cuelgan sus propios contenidos, aunque son internautas muy activos y llegan a generar gran atención.
Los más precoces se estrenan en la Red con un fotoblog, el primer paso para sumarse con los años a Facebook u otras redes sociales. Los internautas más jóvenes (niños de entre 12 y 15 años) ahora publican también sus cuadernos de bitácora, que ellos mismos ilustran con fotografías propias o de sus ídolos, dibujos, emoticonos y tipografías especiales. No contienen revelaciones de gran trascendencia en YouTube (ni tampoco tienen su enorme difusión), pero sí son un juego que les permite construir su personalidad a través de la imagen, resume un estudio sobre este fenómeno elaborado por Silvia Burset y Lydia Sánchez, profesoras de Didáctica de Educación Visual y Plástica y de Comunicación Audiovisual en la Facultad de Formación del Profesorado de la Universidad de Barcelona.
Ambas participaron junto a cerca de mil investigadores en el congreso internacional sobre comunicación Ecrea, organizado por la Universidad Autónoma de Barcelona.
Junto al deseo de comunicarse, hay una intención estética en la construcción de estas páginas, asegura Silvia Burset. Son más activas las chicas que los chicos. "Lo que antes recortaban para decorar sus carpetas, ahora lo ponen en el fotoblog, pero además ahora tienen la posibilidad de comunicarse", declara.
"Veinte minutos después de salir de clase ya están actualizando su página, algunas veces son muy empalagosos, hablan del amor, de lo mucho que se quieren".
En algunas webs, se puede ver el proceso de maduración. "Mientras al principio ponen fotos de Mickey, con el tiempo cuelgan instantáneas de sus artistas favoritas y enseñan sus piercings. No reflejan cómo son, sino cómo quieren ser", añade.
La exposición constante que se produce en internet también está fomentando lo que se conoce como el "digital bullying". Se trata del envío de mensajes amenazadores o desagradables a través de la red, según explicó en un reciente congreso internacional sobre comunicación en Barcelona Petter Brandzaeg, quien ha realizado estudios sobre este tema.
"La edad de mayor riesgo es de los 15 a los 18 años porque tienen más ganas de experimentar y entrar en chats o páginas donde el usuario es anónimo", asegura.
Por su parte, los autores de un estudio elaborado por la asociación European Kids Online aseguran que si bien los padres suelen controlar el número de horas que sus hijos pasan frente a la computadora, no ocurre lo mismo en relación a las actividades para las que la utilizan o los sitios web que visitan.

Google, YouTube y Windows Live: los más visitados por uruguayos

Diario El País, Uruguay

Estudio sobre usos de Internet en 2008 en Latinoamérica
El promedio de conexiones por semana en Uruguay es de poco más de seis, con cerca de una hora y media por vez. Los datos surgen del estudio Indicadores de uso de Internet en Latinoamérica de la empresa Tendencias Digitales.
El muestreo fue realizado a través de la propia Red en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, México, Panamá, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay y Venezuela. Entrevistaron a 29.292 personas entre mayo y julio de 2008, de las cuales el 62% eran de sexo masculino, el 66% tenían nivel de instrucción universitaria, y el 28%, entre 21 y 28 años.
Según el estudio, en 2007 los usuarios (mayores de 7 años que se conectan al menos una vez al mes) superaron los 135 millones, es decir, ascendió al 24,3% de penetración en la región. En 2006 era del 19,1% y para 2010 se espera que llegue al 32,1%: unos 213 millones de internautas.
Los cyber son los lugares de conexión a Internet más utilizados, excepto en México y Puerto Rico. En Uruguay a estos comercios les siguen los hogares y, más por debajo, los lugares de trabajo y centros de estudio.
De los compatriotas entrevistados, el 89,2% dijo usar Internet principalmente para enviar y recibir correo electrónico, el 83,8% para buscar información, el 68,4% para chatear y el 50,8% para descargar archivos.
Desde Uruguay las páginas web más visitadas resultaron Google (74%), YouTube (23%) y Windows Live (21%). A su vez, el mencionado sitio de videos es el más popular del rubro en el país, ya que el 84,1% lo mencionó primero.
Los principales temas de interés para los uruguayos cuando navegan fueron 51,1% música, 41% computación e informática y 32,1% entretenimiento, reveló el estudio.
"El 72% de los internautas latinoamericanos que participaron en este estudio pertenecen a alguna red social, siendo Uruguay el país que tiene menos proporción de personas suscritas a este tipo de sitios", dice el informe disponible en www.tendenciasdigitales.com. En Uruguay, el 44,8% pertenecían a comunidades como MSN (32,5%) y Facebook (10,4%).
Del trabajo se desprende que el 40,3% de los uruguayos hicieron compras por Internet en el último año. Los que compraron, gastaron un promedio de US$ 587 en los pasados 12 meses. Aunque el principal medio de pago en Latinoamérica fue la tarjeta de crédito (64,2%), en Uruguay esta forma representó apenas el 29,1%, mientras que "cancela personalmente" fue del 46,4%.
Al preguntar qué tan molesta es la publicidad en la Red, el 33% de los internautas del continente dijo que les molestaba "algo" y el 24% "mucho".
El estudio de Tendencias Digitales destaca también que en Uruguay hay un promedio de 1,2 celulares por persona, siendo el gasto aproximado por cada uno de US$ 12,7.
Cabe aclarar que los estratos socioeconómicos están subestimados en el trabajo debido al difícil acceso a esta población través de encuestas con metodología online.


La Red desafía el reinado de la televisión



 
ABEL GRAU
David Muñoz, de 18 años, domina las pantallas sin problemas. Tumbado el sofá, con una mano agarra el mando a distancia para ver Física o Química y de reojo echa un vistazo a la pantalla del ordenador, donde se descarga un par de canciones y actualiza su perfil en Facebook. No es ningún experto informático; estudia un módulo de Administración y trabaja en una tienda de artículos de motociclismo en Barcelona. Sencillamente, ha crecido entre pantallas; es un aborigen digital. "Ahora, los padres ya no amenazan a sus hijos con castigarlos sin tele, sino con cerrarles el ordenador", ironiza Muñoz. Más que ser devota de una pantalla, su generación ya las simultanea todas. La del televisor, la del ordenador, la del móvil y la de la videoconsola. Pero la mayoría de adolescentes se inclina por una en especial: un 63% de los jóvenes entre 10 y 18 años prefieren Internet al televisor, según un informe del Foro de la Generación Interactiva en España, de la Fundación Telefónica.
En Internet lo tienen todo. Sus programas y series de televisión favoritos, las cadenas de radio, los periódicos, juegos, los últimos estrenos de cine en streaming y su grupo de amigos en las redes sociales. "Internet se está convirtiendo en el único gran contenedor capaz de difundir todos los medios y todos sus contenidos", reconoce Miquel Francés, profesor de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Valencia y coordinador del ensayo Hacia un nuevo modelo televisivo (Gedisa). "Pero eso no quiere decir que la difusión clásica de los diferentes medios vaya a desaparecer, simplemente entramos en un proceso de convivencia de modelos de difusión o multidifusión mediática", añade. La multiplicación de la oferta les permite organizar su propia parrilla, sobre todo en el consumo de información y entretenimiento. "De ser un recolector, la Red te convierte en nómada, en cazador de contenidos", dice Hernán Casciari, autor del blog Espoiler y crítico de televisión.
La navegación en la Red incita a un tipo de consumo multitarea opuesto a la actitud acomodaticia del televisor. Algunos analistas sostienen que está emergiendo un nuevo modelo de telespectador. Junto al tradicional, acostumbrado a recibir los contenidos (denominado lean back por la posición reclinada en el sofá), nace el otro espectador multipantalla, habituado a buscar lo que quiere consumir (llamado lean forward, inclinado sobre el teclado).
Ya son muchos los que al llegar a casa ignoran la parrilla televisiva y buscan entre su archivo de películas y series descargadas de Internet. Así se programan su propia sesión en alta definición, sin interrupciones y sin anuncios. Luego conectan el terminal al televisor y disfrutan a toda pantalla. Como hace el propio Casciari. "Ya sólo pongo la antena para ver el fútbol", señala. La interactividad, prosigue, permite que el espectador no quede sometido a la dictadura de la programación. "Lo que tiene que ocurrir, ocurre, y es independiente del horario previsto", zanja.
Las nuevas generaciones de nativos digitales son plenamente lean forward, pero existe el riesgo de que algunos de sus abuelos (e incluso padres), que son inmigrantes digitales, queden confinados al modelo en el que todo les viene dado, según advierten varios expertos. "Los no digitales no tienen fácil recolectar contenidos por Internet y verlos a su gusto, a menos que sus hijos o nietos les ayuden", apunta Álvaro Ibáñez, coordinador del blog de tecnología Microsiervos.
Las cifras confirman este panorama. El 90,3% de los españoles entre 16 y 24 años han accedido a la Red en los últimos tres meses; muy por encima del 83% de media de la UE, según el estudio La Sociedad en Red 2008, del pasado septiembre, del Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información. Y sólo un 8,9% de los españoles entre 65 y 74 años entra en la Red, frente al 17% de la media europea.
Mientras, el viejo modelo de televisión se despide poco a poco. Con el apagón digital de abril de 2010 y la llegada de la TDT, se multiplicará la oferta multicanal (en abierto y de pago). Buena ocasión para desperezar a los acomodados en el sofá. "Los canales como Imagenio o Canal Satélite Digital pueden suponer para los mayores lo mismo que para los jóvenes el acceso de contenidos online", observa Fernando Garrido, director de marketing de la escuela de negocios EOI. Son varias las opciones para convertir el televisor en un medio activo: "Por ejemplo, con los modernos grabadores PVR (Personal Video Recorder), que son muy fáciles de usar; te permiten grabar en el disco duro para luego reproducir saltándose los anuncios y ver los programas en diferido a cualquier hora", añade Ibáñez. Son dispositivos como Iplus (de Digital +) o el estadounidense TiVo, que es el referente, según Casciari.
La interactividad, sin embargo, tiene matices y varía en función del consumo, según señala Jorge Gallardo, doctor en Comunicación Audiovisual y profesor en la Universidad San Jorge de Zaragoza. "Tanto los usuarios lean back como los lean forward adquieren un rol de pasividad cuando consumen vídeos", advierte. "Cuando el usuario busca contenidos audiovisuales en la Red nos sorprendería ver lo poco que interactúa. Sólo busca ver, y el simple hecho de buscar es el máximo hecho de interactividad", concluye. Eso sí, para permitir la interacción, la TDT ha de incluir canal de retorno, del que carecen muchos descodificadores, según matiza Gallardo.
También hay quien reivindica la pasividad. "¿Realmente queremos abandonar la interacción pasiva con nuestros televisores?", se pregunta Farhad Manjoo, especialista en tecnologías, en la revista Slate. "La pasividad es la gran baza de la televisión; nos encanta precisamente porque nos exige muy poco", escribe.
Así, con todo, la televisión sigue reinando sin rival. Cuenta con una penetración del 89%, según la última oleada del EGM, aunque su crecimiento se ha estabilizado. En cambio, Internet asciende disparada. En 10 años, su penetración se ha incrementado de un 2,9% a un 34,3%. Hay que tener en cuenta que entre los jóvenes es mucho mayor. El 88% de los adolescentes se declara usuario, según la citada encuesta de Fundación Telefónica.
Bien a través de la pantalla del portátil o la de plasma, el gran proveedor de contenidos audiovisuales sigue siendo la televisión. Por ejemplo, gran parte de los vídeos consumidos en YouTube proceden de ese medio. De hecho, en España son más de la mitad, según un estudio del profesor Gallardo, presentado en la Universidad de Málaga. Concluye que el 56% de los 15 vídeos más vistos en YouTube España entre junio de 2007 y febrero de 2008 proceden de la televisión. "Los contenidos televisivos están mejor elaborados y son más atractivos que los que pueda subir cualquier usuario", explica.
Se impone cada vez más una estrecha colaboración entre televisión e Internet. Las empresas ya se han lanzado hacia la convergencia. La Red se va reafirmando como el principal canal de la industria del ocio y el entretenimiento, un sector que este año moverá en España 21.680 millones de euros, según un informe de la consultora PriceWaterhouseCoopers. Además, la población navegante crece en España a razón de un millón de internautas al año. El objetivo es mejorar la unión de soportes. "Dotar de inteligencia interactiva a la televisión sigue siendo un trabajo pendiente; es momento de servirnos de la tecnología y hacer que se entiendan. TV e Internet es una tendencia imparable", escribe Juana Lara, directora de I+D+i de Radio Televisión Valenciana, en Hacia un nuevo modelo televisivo.
Esta convergencia tiene varias vías. Una es la de los televisores que incorporan acceso a Internet (mediante conexiones y software sencillo) y otra es la de los proveedores de contenidos que vuelcan su programación en la Red. Precisamente es la parte más pasiva de Internet (visionado de vídeos, por ejemplo) la que mejor puede encajar en el televisor, según algunos expertos. En cambio, otras aplicaciones que requieren usar el ratón, como redes sociales o compras, seguirían en el ordenador.
Los grandes fabricantes de electrónica, como Sony, LG, Samsung o Toshiba, preparan televisores con conexión a la Red (Ethernet o WiFi) que permitirían acceder a Facebook con el mando a distancia o ver vídeos de YouTube y películas en streaming (sin descargarlas) en una pantalla panorámica. Yahoo anunció a principios de año un programa de widgets (una especie de iconos) para permitir navegar desde el televisor. Por otro lado, las cadenas ya ofrecen la mayoría de su programación en la Red. Una de las primeras fue RTVE, que comenzó a ofrecer íntegros muchos contenidos. Le siguieron La Sexta, Antena 3 y Cuatro.
La BBC ha anunciado un proyecto de las principales cadenas británicas (BBC, ITV, BT y Channel 4, entre otros) para lanzar una plataforma común IPTV (protocolo de televisión por Internet) que permita el acceso a sus programas desde la Red. El director general de la corporación, Mark Thompson, lo ha presentado como "el santo grial" para la futura emisión del servicio público. Un decodificador con una conexión de banda ancha y enchufado al televisor ofrecerá la oferta de los canales en alta definición y con opciones de pausa, rebobinado y grabado. Además, incluirá servicios de vídeo a petición y acceso a webs como YouTube y Facebook. La fecha de salida es 2010.
"Hasta ahora, ver la televisión en Internet era un dolor de cabeza. Pero eso está cambiando, y rápido", señala Daniel Lyons en Newsweek. Y cita el ejemplo de Hulu, una especie de YouTube impulsada por NBC, ABC y Fox y financiada con anuncios (de momento, sólo funciona en EE UU). "Tiene montones de buenos programas. Ves lo que quieres cuando quieres. Puedes ver videoclips, buscar archivos e incluso enchufar el ordenador a una gran pantalla de televisión", asegura Lyons. Tras dos años, ya ofrece 1.000 millones de streamings de vídeo. Se trata de un modelo que amenaza a los proveedores de cable.
YouTube está negociando con cadenas de televisión de todo el mundo para ofrecer películas y programas enteros, según The Independent. "La estrategia de las grandes cadenas por incrementar su poder en la Red es descarada", dice Gallardo. "RTVE, La Sexta, Cuatro y Antena 3 han apostado por firmar un acuerdo con Google (YouTube)", añade. El portal de vídeos da muchas más visitas que las propias webs de las cadenas. El plan es encontrar formas de pago o suscripción. Televisión e Internet pueden encontrar su nexo de mayor interés en la publicidad. Cuanto más interactúe el usuario con su televisión conectada a Internet, más datos se podrán recabar sobre los clientes. No sólo será más fácil medir las audiencias, sino también diseñar anuncios personalizados.
"La red de pantallas ha transformado nuestra forma de vivir (...)", escriben los ensayistas Gilles Lipovetsky y Jean Serroy en La pantalla global (Anagrama). "Se ha convertido en un instrumento de comunicación y de información, en un intermediario casi inevitable en nuestras relaciones con el mundo y con los demás. Vivir es, de manera creciente, estar pegado a la pantalla y conectado a la Red".

Videoarte: Introducción

Nam June Paik, Exposition of music television, 1963

La vastedad de razones por las cuales muchos artistas integraron el medio del vídeo a su actividad no impide la enumeración de algunas de ellas: su portabilidad y fácil acceso en comparación con el cine; la facilidad con que se prestó como medio de documentación, registro y posterior reproducción de distintas actividades culturales; su condición de medio sin historia ni tradición y, por consiguiente, sin ideología asociada; o su capacidad de hacerle frente a la televisión como representante del poder hegemónico económico y cultural. 

Es importante destacar además la similitud del vídeo con la forma en que se presenta la realidad de la vida como otro de los factores decisivos en muchas de las propuestas videoartísticas. 

La inclusión del vídeo en el arte de la mano del grupo Fluxus será determinante en el posterior desarrollo de estrategias avocadas al trabajo con la cotidianidad. Artistas como Nam June Paik y wolf Vostell, serán dos de los pioneros en la utilización del vídeo como material artístico.

El vídeo tiene esa propiedad técnica que acompaña más que el cine la fugacidad de acciones espontáneas e improvisadas y el trabajo en ambientes más íntimos. A su vez, esta propiedad interviene directamente en el tipo de narrativa: piezas de poca duración que transgreden el clásico orden cinematográfico de principio, desarrollo, desenlace y fin. En este sentido el relato es abierto e indeterminado. 

Así el vídeo garantizaba los objetivos principales de la neo-vanguardia como la postura anti-mercantilista y anti-institucional. 

Por su parte Christine Hill, conservadora del Museo de Arte Moderno de San Francisco, afirma que “una idea fundamental sostenida por la primera generación de video artistas era que para tener una relación crítica con una sociedad televisiva había que participar, en lo esencial, televisivamente”.

La Televisión: mitos y realidades

 ¿Qué podemos decir de la televisión? Algunos autores como Jesús Martín-Barbero, han desarrollado innumerables estudios y análisis de este medio desde una mirada crítica. Para este teórico la televisión es un medio que desarrolla "al máximo la tendencia a la absorción de las diferencias. Y hablo de absorción porque esa es su forma de negarlas: exhibiéndolas desamordazadas de todo aquello que las carga de conflictividad". De este modo, lo que él denomina el modelo hegemónico de la televisión está reforzado por su recpeción en la cotidianidad, llevando adelante entonces una operación paradójica: de familiarización o acercamiento: explotando los parecidos superficiales para convencernos; de exotización o alejamiento: que convierte al otro en lo radical y extraño.

“Por ambos caminos lo que se impide es que lo diferente nos rete, nos cuestione minando el mito mismo del desarrollo; el de que existe un único modelo de sociedad compatible con el progreso y por tanto con futuro”.  
"La homogeneización del consumidor requiere denominar y categorizar al receptor, produciendo una suerte de clasificación que transforma las identidades sociales previas y las hace funcionales a un determinado esquema de sociedad”. 


Otras posturas

Nam June Paik, Videoarte, McLuhan Caged, (In Electronic Art II), 1968
Frente a la idea generalizada de que la televisión nos atonta, el teórico canadiense y discípulo de Marshall McLuhan, Derrick De Kerckhove sostiene que la televisión activa nuestra Rspuesta Orientativa y nuestra Respuesta Defensiva. Como advirtió McLuhan, explica el autor, “la principal acción de la televisión no sucede en el contenido sino en el mismo medio”. Los cambios y cortes producen continuas respuestas orientativas: llaman la atención sin satisfacerla necesariamente. Esto quiere decir que activa aquello que se pone alerta cuando nuestro sistema nervioso nota cambios en el medio ambiente, nuestro organismo se pone alerta hasta que se re acomoda a la nueva situación una vez reconocida. Y aquí es donde surge una de las principales críticas a la forma generalizada en que se utiliza este medio, ya que De Kerckhove llega a la conclusión de que la televisión actualmente regida por los tiempos del mercado no da tiempo a que acomodemos los estímulos para reconocerlos. Se nos niega el tiempo suficiente para integrar la información sobre una base plenamente consciente.

Tal como afirmaba McLuhan, el medio es el masaje: atribuye dimensión táctil a la televisión. La televisión prefiere la repetición al análisis y el mito a la realidad. Estampa sus íconos en nuestras mentes y en los muros de las ciudades. La homogeneización se extiende a pasos agigantados vía televisión, ya nadie quiere quedar fuera. Los sonidos, colores y formas de la televisión son la expresión sensorial de nuestra sensibilidad colectiva. Pero la regimentación de nuestra sensibilidad por parte de la televisión adquiere otras formas también, como risas enlatadas y aplausos o, de forma más sutil, las votaciones electorales. La mayoría de lo que aparece en los boletines de noticias y de documentación, es pre-digerido y presentado en formatos estereotipados de forma anticipada en titulares, “como fast-food”. 

Para De Kerckhove, al dirigirse a nuestro sistema nervioso, el efecto que produce sobre el espectador la televisión es un efecto similar al que sentimos cuando alguien nos toca. Por ello nos llama tanto la atención; por ello nos quedamos como hipnotizados frente a su pantalla. Exploración vs mirada: El hecho de que la televisión nos hable a nuestro cuerpo, dice mucho acerca de su dominio por encima de nuestras facultades críticas. La televisión nos mira. El hecho de que la mayoría de nuestras respuestas frente a este medio sean involuntarias da testimonio del cambio en la relación entre consumidor y productor. Cuando leemos un libro estamos en control, pero cuando miramos la televisión es ella quien nos lee a nosotros. Cuando en lugar de explorar, estudiar la superficie visual, sólo miramos, y cuando se hace contacto visual entre el hombre y la máquina, la mirada de la máquina es la más poderosa, frente a la televisión nuestras defensas están más bajas, somos vulnerables y susceptibles a la seducción multi-sensorial. 

Por otro lado, puede comprenderse a la televisión como un reto a nuestra anteriormente dominante mentalidad alfabetizada. Es una amenaza para la autonomía sacrosanta de la lectura y la escritura.




Nam June Paik, Instalación, Düsseldorf Matrix, 1995

Vídeo, televisión y participación



Wolf Vostell, Tv dé/collage performance, 1968


La razón por la cual el videoarte puede presentarse hoy en día como una de las alternativas más serias al reinado de la televisión, así como también uno de los recursos más interesantes en lo que tiene que ver con una exploración y análisis reflexivo de este medio y de su recepción, se vincula con el simple hecho de que tal como afirmara Raymond Bellour ambos, vídeo y televisión, comparten formato.
Ya en los años 1970 Kim Levin afirma que en California la televisión no solamente es la realidad de la vida, sino que la vida es la realidad de la televisión[1]. Así, Levin explicaba la forma en que una segunda generación de vídeo artistas instalados en California se vio influenciada sobremanera por el fenómeno televisivo más que por el arte del pasado. Una situación similar, explicaba Levin, se reproduce en otros sitios pero desde un enfoque diferente: “mientras las piezas de vídeo en L.A. estaban siendo estructuradas en comerciales y programas comerciales, ridiculizando las locuras de una cultura materialista, un grupo de artistas políticamente orientados en San Diego tomaron las noticias y la documentación como su modelo”, convirtiendo las obras artísticas en reportajes de investigación[2]. La televisión como medio de comunicación, ha determinado gran parte de la producción videográficas de las décadas de 1960 y 1970. Los artistas intentaban de este modo participar en lo que se vaticinaba desde ya como la nueva plaza pública de las sociedades[3]. El objetivo era doble: por un lado la denuncia a lo que parecía ser, utilizando la expresión de Artaud, un falso espejo del pueblo; y por el otro, la dolorosa conciencia del poderoso alcance que la televisión ofrecía. Al respecto, Rosalind Krauss se refiere al efecto que en el arte había producido la relación con los medios: “Que el trabajo de un artista se haya publicado, reproducido y diseminado por dichos medios, nos dice Krauss, ha sido algo que se ha convertido virtualmente – para la generación que ha madurado en el transcurso de la última década – en el único recurso para acreditar su existencia en tanto que arte”[4].
 



Martha Rosler, Semiotic of the kitchen, 1975


[1] “In California, television is not only true to life, life is true to television”, K. Levin, “Video art in the TV landscape: notes on southern California”, en G. Battcock (ed), New Artists Video. A critical anthology, New York, E. P. Dutton, 1978, p. 66.
[2] Ibid, p. 69.
[3] Esta idea es articulada en los escritos de Marshal McLuhan por ejemplo, quien en su texto Understanding Media: The Extensions of Man, publicado en 1964, ya acuñaba el concepto de aldea global para describir las transformacines que a escala planetaria se producían como efecto de los medios de comunicación. Se produce un cambio cualitativo en los modos de relacionarse con los demás que a su vez genera novedades en la constitución de todo tipo de lazos: familiares, étnicos, comunitarios, nacionales y hasta mundiales.
[4] R. Krauss, “Videoarte: la estética del narcisismo”, en Primera generación. Arte e imagen en movimiento [1963-1986], Madrid, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, 2006, p. 53. “Video: the Aesthetics of Narcissism”, se publicó por primera vez en la revista October, Vol. 1, primavera de 1976.

 

12.9.10

Videoarte y educación: la construcción de la mirada crítica. El videoarte como alternativa al panorama mass-mediático

Claudia Aravena, Berlin: been there/to be here, 2000. Video installation, 13'
VER VÍDEO
Por Florencia Varela

A través de producciones de corte documental, o producciones que ofrecen una mirada crítica sobre el relato que de los hechos construyen los medios de comunicación, el vídeo-arte genera versiones alternativas, o complementarias, en la interpretación del pasado y el registro del presente. En este sentido, y en el ámbito de la creación audiovisual, el vídeo-arte presenta infinitas posibilidades en lo que refiere a la conservación del acontecer histórico y de la memoria colectiva.
A grandes rasgos, podríamos decir que su carácter diferencial ha consistido y consiste en una morfología veteada, fragmentada. Es decir que mientras algunas producciones audiovisuales se ven condicionadas por ciertos parámetros de presentación, o espectacularización, exigidos y resultan en relatos mediatizados, el vídeo-arte, de acuerdo con su vocación insubordinada y anti-mediática, puede hacer uso de las libertades que este lugar le confiere fomentando la construcción crítica del relato histórico. La temporalización de la imagen, los discursos fragmentados o las imágenes robustas, entre otras cosas, contribuyen pues a aquellas manifestaciones indigestas a las que se refería Vostell. Sólo las capas, afirma Carlos Losilla, “los estratos, las grandes densidades, los magmas, son capaces de llevar en sí mismos los gérmenes de una cierta autenticidad (…) no hay un conducto directo, sino diversos caminos, vericuetos y meandros”, concluye [Losilla, 2008: 126]. 
Y aunque, como afirma Laia Quílez, esta explosión de la memoria se produce con mayor fervor en estas últimas décadas, y responde a la valoración de lo efímero y fragmentario a la vez que a la “devaluación del discurso histórico como aglutinador de la conciencia nacional” [Quílez, 2008: 85], el nacimiento del vídeo-arte, en los “anti-hegemónicos años 60” [Rosler, 2006: 123], no solamente estuvo marcado por una función artística, sino además por una función documental. Al respecto el artista Woody Vasulka afirma que cuando los primeros artistas comenzaron a utilizar el vídeo “no existía una oposición entre el vídeoarte y el documental” [Baigorri, 2006: 192 y 220]. En algunos contextos incluso, como el español, puede afirmarse que junto con la crítica mass mediática, fueron la historia y la memoria los principales puntales temáticos que determinaron la creación de las primeras obras en vídeo [Baigorri, 2006: 248]. En América Latina, por otra parte, una de las principales corrientes en el vídeo-arte es política, pudiéndose considerar a esta práctica artística como un discurso político en sí mismo [Alonso, 2005].
En medio de estas circunstancias, se abre paso un grupo de propuestas inspiradas en la vida del autor, o en el entorno doméstico, cultural o histórico del mismo, con una fuerte presencia del relato en tanto la voz de lo testimonial, que también contribuye en la construcción colectiva de la memoria. Son algunos de sus aportes los que me interesa ahora comentar. 



Enrique Castro, Memorias del hijo del viejo, 2003

Estas propuestas están realizadas a partir de versiones y experiencias vitales particulares en torno a un hecho concreto, familiar, cotidiano o histórico, pasado o presente. No obstante las diferencias de la situación social actual con la de los años 60 y 70 en lo referente a las incidencias del sistema ideológico y de la política en la vida cotidiana, en general los aportes de estas propuestas centradas en la figura o la vida personal o familiar del artista o sobre las imágenes y situaciones cotidianas son inequívocos en la medida en que remiten inevitablemente al entorno socio-histórico [Cuevas Álvarez, 2008: 109]. El artista panameño Enrique Castro sintetiza esta misma idea cuando al inicio de su vídeo Memorias del hijo del viejo anuncia el tema de su obra con la siguiente explicación: “el agua de dos océanos converge en el canal que ha influido en la historia de mi país y en la historia de mis padres, es un relato eco de su historia, ¿o acaso es al revés?” [Castro, 2003].
Se produce entonces una confrontación entre la historia de la vida particular con la historia de la comunidad. Una estrategia que para Jorge Villacorta y José Mariátegui, revela “cómo la recuperación de la memoria del pasado reciente genera formas de relatos audiovisuales que multiplican los sentidos en la construcción de lo histórico tradicional” [Villacorta y Mariátegui, 2005: 20]. En esta misma línea la artista argentina Gabriela Golder, confronta en su obra En memoria de los pájaros, imágenes de momentos felices de su infancia con las imágenes documentales de la represión de la dictadura de 1976. Una estrategia que cobra especial relevancia en el intento por redimensionar los acontecimientos en relación con las implicaciones sociales, especialmente si, tal como afirma Cuavas Álvarez, las películas y fotografías domésticas de carácter celebratorio han evitado la inclusión de hechos traumáticos [Cuevas Álvarez, 2008:116]. En ambos casos, los materiales de tipo histórico y documental, y de tipo mediático incorporados a las piezas videográficas y tratados de igual manera que las imágenes producidas a partir de sí mismos o de entornos y documentos cotidianos, ejercen una función que opera como desestabilizadora de la identidad personal, posibilitando que lo íntimo “se proyecte hacia lo público”, que “la historia privada expanda sus redes y consiga su autorización en la cartografía de la historia colectiva” [Quílez, 2008: 91].


En memoria de los pájaros. Video. 2000. from Gabriela Golder on Vimeo.

Con este mismo fin desestabilizador de la identidad personal, muchos artistas que también realizan obras fuertemente autorreferenciales, esto es a partir de su propia persona y de sus experiencias vividas así como también las de su contexto, optan por trabajar en torno a un personaje ficticio de sí mismos, tal vez conscientes de la ficcionalización que irremediablemente conlleva toda transformación del yo en un relato. En este caso, la subjetividad del autor no es el eje absoluto, sino relativo en su correspondencia con aquellos con los que comparte la memoria y las experiencias de los acontecimientos [M. L. Ortega, 2008: 76]. También este tipo de obras, por su carácter desestructurado o sus protagonistas corrientes, evitan los personajes estilizados con experiencias vitales construidas a partir de códigos mass mediáticos.
En los últimos años, asistimos a la creciente realización de obras que podríamos caracterizar según la definición de Laia Quílez como de segunda generación, y que pueden ser analizadas como versiones audiovisuales de lo que Marianne Hirsch define como posmemoria. Es decir la relación de un hijo de los supervivientes a un trauma colectivo con las experiencias de sus padres a través de las narraciones e imágenes con las que creció [Hirsch, 1997]. Se distingue de la memoria por una distancia generacional y de la historia por una profunda conexión personal. Esta conexión es explícita en el vídeo Mamá argentina hay una sola, de Julia Castagno, artista uruguaya cuyos padres vivieron parte de la dictadura Argentina, en el que a través de un ejercicio de memoria va grabando todo lo que su madre le indica. En el vídeo, la artista confronta la vida cotidiana de su madre adoptiva con otro hecho de carácter público: el acto oficial en que el gobierno de Buenos Aires devolvía a esta ciudad, el predio cedido a la Escuela de Mecánica de la Armada, que fue durante la última dictadura militar argentina el centro de tortura clandestino más grande del cono sur. La pieza en sí, se sumerge en la contradicción de la vida y en la dificultad que ello implica a la hora de convertirla en un relato: “basado en un dicho popular, madre hay una sola, el título es para mí una contradicción en sí mismo, explica la artista, ya que tengo dos madres argentinas”.