El propósito de este blog es generar un espacio de reflexión acerca del trabajo educativo mediante el uso de imágenes mediáticas, atendiendo al impacto que estas tienen en la construcción social de la experiencia; y desarrollar herramientas de análisis para el trabajo crítico con las mismas. Una tarea que se vuelve urgente si asumimos el hecho de que muchos de los conocimientos previos con los que cuenta el estudiante se originan en el paisaje mediático.

17.11.10

Ensayo con vídeo autorretrato

Ariadna Vidal: Discover Myself



Este trabajo es un buen ejemplo de un vídeo autorretrato que se construye conservando cierta autonomía con respecto a la influencia mediática.

Discover Myself es un trabajo en vídeo presentado para el formato Videominuto, en el marco del proyecto Un Minuto por mis Derechos. El mismo, es un proyecto de participación adolescente y sensibilización social que convoca a jóvenes entre 14 y 21 años a expresarse sobre sus derechos en talleres de lenguaje audiovisual y mediante la producción de videos de un minuto de duración.

En 2002 se produjo una alianza entre UNICEF, European Cultural Foundation y Sandburg Institute para impulsar la iniciativa The One Minutes Jr. en toda Europa, a partir de considerar el género videominuto como un medio de expresión experimental idóneo para niños, niñas y adolescentes. La propuesta implicó el desarrollo de diversas actividades, entre las cuales se destacaron la realización de talleres, festivales y entrega de premios en Europa y Asia Central durante 2003 y 2004 y llegó a América Latina en 2005. 

Se puede visitar el proyecto aquí www.theoneminutesjr.org 
También puedes visitar la página del proyecto en Argentina: http://www.1minutoxmisderechos.org.ar/.

1.10.10

¡Hasta que se aviven! Programa infantil (también en Rosario)

Además de la videoteca ambulante, agregamos también el primer capítulo ¡Hasta que se aviven!, también realizado en la ciudad de Rosario de Argentina.
"Así se llama el programa infantil de televisión que comenzaremos a rodar este mes, para la ciudad de Rosario. El programa fue subsidiado por la Provincia de Santa Fé y es realizado conjuntamente con el CAR (Centro Audiovisual Rosario)". 



Más info en: http://nuevosmediosyeducacion.blogspot.com/p/experiencias-de-educacion-y-medios.html
Se pueden ver más videos en: http://www.youtube.com/user/CulturaRosarioMR 

BOngO ROck - Videoteca ambulante - Rosario, Argentina

El Centro Audiovisual Rosario, de la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario, anuncia el comienzo de las actividades del Programa Videoteca Ambulante BOngO ROck, una propuesta participativa orientada a grupos e instituciones sociales, comunitarias y barriales.



Más info en: http://nuevosmediosyeducacion.blogspot.com/p/experiencias-de-educacion-y-medios.html

23.9.10

Una vida de película, Reflexiones en torno a las nuevas presentaciones de la intimidad


Por Florencia Varela, Revista de Comunicación Dixit, Nº 11.
Universidad Católica del Uruguay, 2010
(Doctora en Filosofía, Área de Estética y Teoría del Arte)

En el año 2008 la revista Rolling Stone realizó una reseña literaria de Buena Leche, el libro de la polémica blogger argentina Lola Copacabana. En ella se plantearon las “sensaciones de la blogoesfera; impresiones y caprichos de esta chica de veintitantos con relatos de aventuras de la vida cotidiana: clases en la facultad de derecho, su vida junto a su pequeña hija, amores que van y vienen…”[1].
El yo parece ser el protagonista favorito de las narraciones que circulan en diferentes ámbitos de la esfera cultural. En el cine, la web o la televisión proliferan prácticas que algunos autores conciben como confesionales o autorreferenciales. Las televisiones de todo el planeta incorporan contenidos centrados en las lógicas del realityo en la intimidad de la vida cotidiana; un formato televisivo válido tanto para personas no mediáticas como para personajes reconocidos. Aunque lo que se intenta es retratar la cara más corriente y los huecos más íntimos del protagonista de turno, en la mayoría de los casos el resultado no pasa de ser un relato ficcionalizado, es decir construido en función de los parámetros mediáticos exigidos. De esta forma, las historias de vida televisadas presentan muchas veces personajes coherentes con historias muy dramáticas, muy felices o muy interesantes, como si la vida no estuviera cargada de contradicciones, momentos diversos, monótonos o intensos. Y, lo que es más problemático, se presentan como situaciones reales puras. 
Advertimos una situación similar en la web, con herramientas como los blogs, facebook o myspace, entre otras, también prolíficas en relatos acerca del yo. Entre otras cosas, estas plataformas de internet permiten que hagamos partícipes a los integrantes de nuestra red de amigos o de contactos, del discurrir de nuestra vida cotidiana o de los eventos destacados en nuestro ámbito personal y doméstico. Paula Sibilia califica a este tipo de prácticas autorreferenciales como nuevas formas de construcción del sí mismo. Con ello, Sibilia se refiere a la tendencia por la cual la intimidad y los relatos personales son cada vez más materia de exhibición[2]. Una situación que constatamos cada día en la cara más exhibicionista de los blogs, videos de youtube o distintos reality shows. En el cine, por otra parte, Sibilia cita la película 33 (2002) del brasileño Kiko Goifman, en la que el director, próximo a cumplir treinta y tres años, decidió filmar un viaje de 33 días en el que se proponía encontrar a su madre biológica.
¿A qué responde este interés por los relatos del yo? Podemos calificar estos relatos que hacen referencia a la vida de una persona como biográficos o autobiográficos, en caso de que el autor hable sobre sí mismo. Si bien es cierto que no todas estas narraciones e imágenes autorreferenciales pueden ser concebidas bajo la estricta definición del género autobiográfico[3], por remitir éste fundamentalmente a un tipo específico de género literario, no cabe dudas de que las actuales prácticas autorreferenciales constituyen una “versión extendida de las formulaciones autobiográficas convencionales”, más a fin a las potencialidades de los nuevos medios, según explica Cuevas Álvarez en su estudio sobre el cine doméstico[4]. En este sentido, si nos ceñimos a la definición aportada por Philippe Lejeune en la que establece que la autobiografía consiste en una coincidencia entre autor, narrador y protagonista, advertiremos en la creciente importancia que han adquirido este tipo de narrativas en las prácticas actuales. Prácticas que se ubican entre la realidad y la ficción, como más adelante veremos. 
De este modo, los actuales discursos autorreferenciales se vinculan con las prácticas autobiográficas de antaño, materializados en autores como Stendhal, Constant y Michelet o con las de García Márquez y Victoria Ocampo, por ejemplo. Un modo de vida, al decir de Lejeune, que estará asociado con el cultivo de la vida interior y con el autoconocimiento. La necesidad de indagar sobre el sí mismo constituye entonces una de las claves que responde a nuestra pregunta inicial. Pero ¿qué es lo que lleva a un autor a confesar a otros sus verdades íntimas? Existe un fuerte impulso hacia los demás en aquello que lo lleva a realizarnos tales confesiones. Tal como Francisco Javier Hernández señala, distintos autores se han ocupado de demostrar que el discurso autobiográfico es aquel en el que incide con más intensidad la presencia de un interlocutor[5]. Por ello María Zambrano reconoció en la confesión una búsqueda del otro, “hasta el simple ¡ay! cuenta con un interlocutor posible. El lenguaje, aún el más irracional, el llanto mismo, nace ante un posible oyente que lo recoja”.[6] Desde esta perspectiva entonces, a la exposición de la propia vida, en la imagen o en el texto, del propio cuerpo o del propio entorno, le subyace siempre la pregunta por quién soy yo.

El yo: ese otro ficticio
Si hay algo que está claro, es que si las televisiones apuestan por productos “reality”, o las editoriales convierten en libros las diversas experiencias de la “generación blog”, es porque hay un público tan ávido de producir estos relatos como de consumirlos. En este sentido, la condición de autenticidad de estas narraciones, que viene dada por el hecho de pertenecer a las experiencias de un individuo real, ejerce un extraordinario efecto de fascinación. ¿Cómo se explica este poderoso atractivo? Para Lejeune la respuesta se halla en la recepción, puesto que el relato de la existencia de otro nos devuelve la mirada sobre la nuestra propia.
No obstante, Sibilia observa que entre estos relatos contemporáneos autorreferenciales, de “no ficción”, encontramos personajes-narradores-autores estilizados, dignos de protagonizar una saga mediática en la que también se estilizan las experiencias vitales y la cotidianidad. Como un modo de adaptar “los principales acontecimientos de su vida a las exigencias de la cámara”[7], lo que resultaría entonces en una autobiografía ficcionalizada. Es decir un yo que al fin y al cabo termina por no coincidir con el autor referente.
Pero los textos autobiográficos y las narraciones autorreferenciales en general, siempre implican la ficcionalización del yo, que se construyen desde un acto de reinvención del sí mismo. A esto dedica Roland Barthes su emprendimiento autobiográfico, o más bien anti-autobiográfico, concretado en su ya clásica obra Roland Barthes por Roland Barthes: no hay biografía más que de la vida improductiva, escribe el autor, “en cuanto produzco, en cuanto escribo, es el Texto mismo el que me desposesiona (afortunadamente) de mi duración narrativa”[8]. Construido sobre la base de fragmentos, a través de los cuales no adivinamos si pertenecen a su pasado o a su presente, el mismo Barthes advierte que todo cuanto allí se diga “debe ser considerado como si lo dijera un personaje de novela”[9]. Lo que Barthes deja planteado entonces es que el yo textual es un otro ficticio.
Por ello, Lejeune explica que no es requisito de este género coincidir con la verdad de los acontecimientos, porque no consiste en el hecho de que alguien diga la verdad sobre su vida, sino en el hecho de que alguien diga que lo hará[10]. Esta es la diferencia con otros relatos, como la novela por ejemplo. De este modo se establece un “pacto autobiográfico” con el lector, que consiste en que este último asumirá que está frente a un acto confesional[11]. Es un pacto que se establece en la recepción ya que según Lejeune la actitud del lector no es la misma que si está frente a un “pacto de ficción”. En este último caso, la historia nos deja mucho más libres, mientras que en el pacto autobiográfico el compromiso es mayor necesariamente ya que en él proyectamos nuestro propio reflejo.
En relación con esta falta de coincidencia entre el sujeto real y el sujeto de la representación autobiográfica, Pozuelo Yvancos sostiene “que también hay una práctica actual de ficcionalización de toda ocurrencia del yo, con la crisis de la idea de sujeto del discurso, que ha alimentado la modernidad y acentuado la posmodernidad”[12]. Pozuelo Yvancos vincula esta crisis de la identidad y del sujeto con la tradición de la filosofía de Nietzsche para quien el sujeto “no es algo dado, sino algo añadido, inventado y proyectado sobre lo que hay”[13].
Esto podría explicar en parte los modos contemporáneos de presentación de la subjetividad, correspondidos por una forma distinta de ser y estar en el mundo, con una noción del yo que ya no se concibe como privado y que ya no habita tan solo en nuestro interior. En su texto El yo saturado, Kenneth Gergen afirma que el yo –como eje que nos sostiene– se esfuma en el entramado de relaciones en el que está inserto, pues éste sólo puede existir en relación con el otro[14]. En este sentido, para Paul Jay, lo que Barthes intenta demostrar es “que el «yo» es algo siempre hecho pedazos, diseminado, descentrado y –al menos en un texto– siempre «ficción»”[15]. Existe entonces un cambio en el yo que narra con respecto de aquellos hábitos autobiográficos de antaño, que no se reduce únicamente al cambio de formato: del libro o del diario a las pantallas, por ejemplo.
Pero aunque la adaptación a los nuevos medios en principio pueda parecernos un pasaje sin mayores consecuencias, en este desplazamiento pueden advertirse importantes secuelas. Las autobiografías actuales no solamente presentan un grado de exhibicionismo diferente, sino que además están protagonizadas por un yo que no es simplemente un narrador de su vida, “aunque sea la trillada y cada vez más festejada epopeya del hombre común, del antihéroe o del hombre ordinario”[16]. Ahora el autor, además de estampar su existencia, hace de ella una vida de película, y por eso la exhibe. Así, cambian fundamentalmente los modos de construcción del sí mismo, “se transforma la subjetividad que se construye en esos géneros autobiográficos”.

Me mediatizo, luego existo
Uno de los fenómenos que llama la atención en torno al tema, es la frecuencia con que estas prácticas autorreferenciales se configuran a través de imágenes: imágenes del sí mismo o imágenes del entorno cercano y doméstico del autor. Esta es una de las atracciones de las herramientas web como facebook, fotolog o myspace, que ofrecen una amplia plataforma para subir fotos y videos, o armar perfiles de los autores con imágenes y textos. También los blogs o youtube cuentan entre sus aplicaciones con posibilidades similares. Esta es además la idea básica de la lógica del reality televisivo, bien definida por la imagen icónica del más famoso de ellos: un ojo combinado con un objetivo. Y así podríamos enumerar distintos ejemplos en los que se constata la predilección por el reflejo de sí mismo.
De este modo, aunque el género autobiográfico sea el marco referente de las prácticas confesionales actuales, se advierte asimismo una predilección exacerbada por la propia imagen. A este respecto resulta interesante señalar que existe en el ámbito artístico una situación que puede leerse como correlato de estos nuevos modos de construcción del sí mismo. Recientemente, la revista de arte y cultura ExitBook dedicó uno de sus últimos números al análisis de las propuestas artísticas autorreferenciales, acompañadas además por la generación de distintas narraciones biográficas y, sobre todo, autobiográficas y testimoniales. En su editorial, Rosa Olivares subrayaba: “La realidad, hoy en día, es que el artista crea una gran parte de su trabajo en torno a sí mismo, y cuenta su propia historia y experiencias de una forma casi obsesiva”[17]. Una tendencia que, ciertamente, no es novedosa, pues ya en el Renacimiento el mito de genialidad artística nacido en la mitología griega, llevó a Vasari a elaborar las biografías de Cimabue y Giotto[18].
Sin embargo, aunque la producción de textos acerca de la vida y la persona del artista, impulsada por el halo aurático que rodeaba su figura, no sea un fenómeno reciente, sí parece haber adquirido en los últimos tiempos una morfología diferente. Porque tal como explica Olivares, en la actualidad artistas como Francesca Woodman, Cindy Sherman, John Coplans o Sophie Calle, entre otros, son con frecuencia los principales protagonistas de sus obras. Biografías físicas, explica, que llevan a afirmar que “hoy la obra de un gran número de artistas traza claramente una autobiografía visual antes aún que una biografía literaria”[19].
Desde una óptica lacaniana, Piedad Solans afirma que el reflejo del sí mismo ha sido materia de obsesión de la cultura occidental en la época moderna desde el renacimiento, la ilustración y el romanticismo, en tanto que “superficie imaginaria, lugar sensible, donde se confronta el problema del conocimiento, la identidad y la realidad”[20]. Pero en esta superficie sensible, el cuerpo es proyectado de forma tal que adquiere una imagen mediante la que se conforma a la vez como lo otro. Se descubre a su vez la experiencia paradójica de “la imposibilidad de la mirada de tocarse a sí misma, de mostrarse si no es en la alteridad”, y que implica “ese juego de despliegues entre la mismidad y la otredad que se contempla (...) la imposibilidad del sujeto de revelarse a sí mismo si no es idealmente a través del otro y de lo otro”[21].
En la actualidad, entonces, concurrimos a una proliferación de estas “autobiografías visuales” en prácticas que no se restringen únicamente al ámbito artístico, sino que parecen canalizar gran parte de los modos contemporáneos de subjetividad y sociabilidad. Prácticas que se inscriben dentro de un proceso más amplio de exhibición. Como si el yo solamente adquiriese consistencia cuando se ve reflejado en las pantallas, afirma Sibilia. Ahora bien, aunque todas estas prácticas pudieran converger en la interrogante acerca del yo, existe sin embargo una diferencia substancial. Mientras algunas narraciones autobiográfica se fraguan en conexión con lo que Sibilia entiende como una realidad más fundamental y profunda, otras lo hacen respecto de una realidad más epidérmica, de sustancia “enrarecida” explica la autora, presentada por los medios de comunicación.
El problema que surge no solamente tiene que ver con la forma que adquiere esa realidad mediática, sino con ese desplazamiento en los modos de construcción del sí mismo al que hacíamos referencia. En el primero de los casos basta con mencionar que los parámetros mediáticos, como ya no es misterio para nadie, no se definen únicamente por la riqueza creativa del medio sino también y en gran medida en función de intereses de rentabilidad. Esto condiciona el modo en que se presenta la realidad mediática que, a grandes rasgos, tiene las siguientes características:  es veloz, debido a los tiempos restringidos por la publicidad y por el público; intensa, debido a la disputa por retener a la audiencia y su atención; coherente y ordenada, debido a su condición masiva. Todas estas características buscan presentar una realidad digerible. Contra esta realidad digerible estuvieron dirigidas muchas de las obras del artista Wolf Wostell quien proponía sus televisiones indigestas con las cuales atacar la realidad limpia y clara mediática[22].
Por otro lado, en lo que respecta a los modos de construcción del sí mismo, éstos parecen surgir desde las relaciones mediáticas más que desde las relaciones del individuo consigo mismo. Esto último es lo que Foucault concibió como ética del sujeto, a través de la cual se lleva adelante un proceso de subjetivación que hace que el individuo encuentre su propia forma de vivir, su modo personal de ser y estar en el mundo. Esto es, la forma por la cual “se constituye uno como sujeto de sus actos”[23]. Pero cuando este proceso de subjetivación está condicionado más por los modelos mediáticos que por la relación conmigo mismo, este modo particular de sentirme y habitar el mundo se descubre más bien como un modo básicamente masificado.
“Tienen look característico, casi homogéneo: flequillo, colores…”, así califica Javier Sinay en su crónica acerca de los floggers, editada en la Rolling Stone de Argentina. Una Fiebre flog de la cual Agustina Vivero, argentina de 17 años, de nick Cumbio, es su principal protagonista. Los datos recogidos hasta el año 2008 señalan que su fotolog recibía 30 mil page views al día[24]. La caracterización que hace el cronista de los floggers resulta muy significativa: se produce una especie de inversión en que el individuo ya no se ve reflejado en la pantalla, sino que él mismo se convierte en el reflejo de los medios masivos. El sujeto acude a la realidad mediática con el fin de adquirir consistencia.

¿Realidad espejo de la ficción?
Para Sibilia, gran parte de las prácticas autorreferenciales actuales que no se inscriben entre los confines de la actividad artística, recurren a los imaginarios ficcionales “para tejer las narraciones de la vida cotidiana”. Como si la incertidumbre acerca de la situación del yo, que Ester Díaz señala como propia de la postmodernidad[25], generase la necesidad de aprehender fórmulas mediáticas. Una situación que según Sibilia se explica o se corresponde con el deseo de acceder a una experiencia aumentada e intensa de lo real, “cuyo grado de eficacia se mide, paradójicamente, con estándares mediáticos”[26]. Aunque las razones que explican esta circunstancia son muy complejas y merecerían un ensayo aparte, podemos hallar una de las claves en aquel aspecto cruel y doloroso con que Clément Rosset concibe lo real. Aquello irremediable e inapelable que nos impide atenuar su rigor. Lo realidad cruda es la realidad en sí misma, “apenas accesible, por eso es extraña, por eso extraña”, nos dice Domingo Hernández Sánchez, quien –citando a Guy Debord– añade enfáticamente: “y el espectáculo es precisamente la inversión de lo real, o, de otro modo, «el núcleo del irrealismo de la sociedad real»”[27].
Casos como el de Lola Copacabana, que afirma ser igual a su personaje y que asegura que no existe en su vida nada inconfesable confirman de alguna manera la tesis acerca de la espectacularización de la intimidad. Una intimidad, claro está, ficcionalizada, que ya no se construye en la interioridad del sujeto, como en las prácticas de autoconocimiento descriptas por Foucault, ni en su relación íntima con los otros, sino que se produce desde el exterior.
Sibilia concibe estas subjetividades, que repiten de forma indiscriminada modelos mediáticos, como personalidades “alterdirigidas”. Y fundamentalmente alterdirigidas por los medios de comunicación. Porque si antes el sujeto tenía tiempo para internalizar las fuerzas que lo constituían, para plegarse y desde allí reinventarse, de un tiempo a esta parte el sujeto reproduce subjetividades, es decir acciones, modos de ser y modos de estar propios de la ficción. Y las reproduce de forma cada vez más exacta e inmediata: mayor definición y a tiempo real parecen ser las consignas generacionales que mejor describen cierto aspecto del actual clima de época. Consignas que, aplicadas a las tecnologías, sugieren una gran ventaja, mientras que no así si las aplicamos de forma indiscriminada a los sujetos.
Esto es cierto al menos desde el pensamiento de Foucault para quien las subjetivaciones, en tanto los modos en que se constituye un sujeto, no solamente responden a interiorizaciones del afuera e interactúan con lo proveniente desde el exterior, sino que además “se constituyen también en las relaciones del hombre consigo mismo”[28]. Como sostiene Slavoj Žižek, para Foucault “cada sujeto, sin apoyo alguno de normas universales, ha de construir su propio modo de autodominio, ha de armonizar el antagonismo de poderes en su interior, inventarse, por así decirlo, producirse como sujeto, encontrar su propio y particular arte de vivir”[29].
Pero en la sociedad espectacularizada, la relación con el sí mismo parece estar sufriendo un desplazamiento. La pregunta acerca de quién soy yo lleva cada día más a un zapping mediático con una amplia oferta de paquetes estilísticos e identitarios, en lugar de permitir una inmersión en las aguas profundas y amorfas del sí mismo. Y es que la realidad mediática en general exhibe realidades digeribles, y no vidas indigestas. Así, recurrir a la realidad mediática resulta más atractivo. En este sentido, Sibilia no duda en afirmar que “ya no se le pide más a la ficción que recurra a lo real para ganar verosimilitud y consistencia”, ahora, en cambio, es la realidad la que “precisa adquirir consistencia desesperadamente” a través de la ficcionalización[30].
En este contexto, la moción por relatos de ficción que celebren la creatividad, así como también la inspiración y la reflexión se hace urgente. Porque lo real cruel de Rosset por ser éste inaccesible, como el núcleo duro lacaniano, solamente puede ser descifrado haciéndolo entrar en un proceso de significación[31]. Porque tal como explica Mario Perniola, lo real planteado por Rosset mediante la noción de idiocia, “sería pues idiota precisamente porque no existe más que para sí mismo y es incapaz de aparecer de modo distinto a como es”[32]. Mientras en los procesos de construcción de la subjetividades las personas acudan a estas supuestas prácticas de “no ficción”, los medios cargan con una gran responsabilidad.


[1] Publicado en Rolling Stone, Argentina, enero 2008.
[2] P. Sibila, La intimidad como espectáculo, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2008, p. 27 y 28.
[3] Para profundizar en los orígenes de la autobiografía remitirse al texto de F. E. Puertas Moya, Los orígenes de la escritura autobiográfica. Género y Modernidad, SERVA - Universidad de La Rioja, Logroño, 2004.
[4] Esta es la idea que desarrolla E. Cuevas Álvarez en “Del cine doméstico al autobiográfico: caminos de ida y vuelta”, Cineastas frente al espejo, G. Martín (ed.), Madrid, 2008, pp. 101 y sig.
[5] Sigo aquí a F. J., Hernández, “Escritura autobiográfica y destinatario”, en Thélème: Revista complutense de estudios franceses, Nº 11, 1997, pp. 427-438. Disponible en la Red http://www.ucm.es/BUCM/revistas/fll/11399368/articulos/THEL9797120427A.PDF [Fecha de Consulta: 21/09/2007].
[6] M. Zambrano, La confesión: género literario, Mondadori, Madrid, 1988, p. 20.
[7] P. Sibilia, La intimidad…, Op. cit., 2008, p. 60.
[8] R. Barthes, Roland Barthes por Roland Barthes, Barcelona, Paidós, 2004.
[9] Roland Barthes en el frontispicio, Roland Barthes por Roland Barthes, Barcelona, Kairós 1978, cfr. por P. Jay, El ser y el texto. La autobiografía, del Romanticismo a la posmodernidad. (Representaciones textuales del yo, de Wordsworth a Barthes), Madrid, Megazul, 1993, p. 25.
[10] Ph, Lejeune, El pacto autobiográfico y otros estudios, Megazul-Endymion, Madrid, 1994.
[11] Ibíd.
[12] J. M. Pozuelo Yvancos, De la autobiografía. Teoría y estilos, Barcelona, Editora Diagonal, 2006, p. 21.
[13] Ibid., pp. 35 y 36.
[14] Ver: K. J. Gergen, El yo saturado, Barcelona, Paidós, 1992.
[15] P. Jay, El ser y el texto…, Op. cit., 1993. p. 208.
[16] Sigo aquí a Sibilia, La intimidad…, Op. cit., 2008, pp. 61 y sig.
[17] R. Olivares, “Editorial. Todo sobre mí mismo”, Exit Book, nº 11, septiembre 2009.
[18] “A partir del renacimeinto… podemos hablar de una conciencia subjetiva, de una saturación de la obra de arte con rasgos derivados de la personalidad del artista”, E. Kris y O. Kurz, La leyenda del artista, Madrid, Cátedra, 1982, p. 108; cfr., por M. Rodríguez, “La subjetividad en el arte: la figura del genio”, en S. Arango, et al., Escritos sobre historia y teoría 1: ciudad – arte – arquitectura, Universidad Nacional de Colombia, 2003, p. 115.
[19] R. Olivares, en Exit Book, Op. cit., 2009.
[20] P. Solans, “Del espejo a la pantalla. Derivas de la identidad”, en D. Hernández Sánchez (Ed.), Arte, Cuerpo, tecnología, Salamanca, 2003, p. 137.
[21] Ibid., p. 139.
[22] Véase: J. A. Agúndez García, “El ojo del elefante”, en Primera generación. Arte e imagen en movimiento [1963-1986], Madrid, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, 2006, p. 340.
[23] M. Foucault, Historia de la sexualidad, Vol. 3, Madrid, Siglo XXI, 1987, p. 42.
[24] J. Sinay, “Fiebre Flog”, Rolling Stone, Argentina, marzo 2008.
[25] E. Díaz, Posmodernidad, Buenos Aires, Biblos, 2005, p. 37.
[26] P. Sibilia, La intimidad…, Op. cit., 2008, p. 223.
[27] D. Hernández Sánchez, “Lo real en el arte contemporáneo”, en Articulaciones. Perspectivas actuales de arte y estética, Salamanca, 2001, p. 99.
[28] E. Díaz, La filosofía de Michel Foucault, Buenos Aires, Biblos, 2003, p. 177.
[29] S. Žižek, El sublime objeto de la ideología, México, Siglo XXI, 1992, p. 24.
[30] P. Sibila, La intimidad…, Op. cit., 2008, p. 252.
[31] Véase: C. Rosset, Lo real y su doble. Ensayo sobre la ilusión, Barcelona, Tusquets, 1993.
[32] Sigo aquí a M. Perniola El arte y su sombra, Madrid, Cátedra, 2002, pp. 9 y sig.

22.9.10

Experiencias presentadas en el marco del Proyecto Comunicarnos

Proyecto Comunicarnos -
La información, así como las tecnologías de la información y comunicación (TICs) deben constituir un bien público, que promuevan el ejercicio pleno de la ciudadanía, por lo tanto es un deber garantizar a todas las personas el acceso a ellas y la posibilidad de participar en la producción de discursos sociales.
 “A partir de que esto se logre, se podrán construir y sostener valores democráticos tan importantes como la pluralidad de fuentes de información y de visiones de mundo, el acceso equitativo a la información y al conocimiento, la formación de una opinión pública informada (…) el derecho a la educación en las capacidades necesarias para la producción discursiva en diversos lenguajes, a la creatividad, la libre expresión y el conocimiento de las artes, a la participación en espacios de diálogo, en la construcción de consensos y en la toma de decisiones, entre otros”.
Organiza:  Radio y Televisión Argentina, Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, el Foro Argentino de Radios Comunitarias, EDUPAS y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), con el auspicio de la Cancillería y de la Presidencia de la Nación.

Vídeo: Zapping Kolla: Este vídeo intenta representar las contradicciones entre la categoría de "público" a la que se dirigen los medios masivos y los públicos reales y diversos que constituyen la recepción. En este caso, la familia no se siente identificada en absoluto con los contenidos que ven en televisión. Queda de manifiesto el proceso de emborronamiento de las identidades producido por la comunicación masiva. Un vídeo que puede servir como disparador de la reflexión y a partir del cual proponer actividades destinadas a la producción de vídeos relativos a este problema.



Vídeo: Ahora sí: El vídeo trata del proceso de masificación en sí, a través de uno de los formatos "reality" más difundido por la televisión: la formación de "artistas", "cantantes", "ídolos", etc. Se puede proponer realizar vídeos que traten de este mismo problema, vídeos que muestren versiones propias.

20.9.10

Hemos agregado el apartado Experiencias en educación y medios

Hemos agregado en Recursos, el apartado Experiencias en educación y medios en donde se pueden encontrar más recursos para utilizar y para que nos ayuden a diseñar nuestras propias propuestas. Aquí iremos guardando las distintas propuestas y actividades de manera que pueda producirse un verdadero intercambio de experiencias.

Para enviar propuestas te puedes dirigir al apartado Cómo participar.

17.9.10

Jornadas de Experiencias Educativas con TIC en el Aula - Uruguay



El Departamento de Tecnología Educativa del CODICEN los invita a participar de las Jornadas de Intercambio de Experiencias Educativas con TIC en el Aula: “DOCENTES 2.0: COLABORAMOS, COMPARTIMOS
Las mismas se realizarán, entre octubre y noviembre, en las ciudades de Paysandú, Florida, Treinta y Tres, Tacuarembó y Montevideo (Uruguay). Los destinatarios son docentes de todos los subsistemas de la ANEP. 
Las inscripciones deberán realizarse a través de la página web de la ANEP  (www.anep.edu.uy) desde el miércoles 15 de septiembre hasta el domingo 10 de octubre, inclusive.La inscripción no tiene costo y los cupos son limitados. Los interesados sólo podrán inscribirse a una jornada.

13.9.10

El fenómeno de las cyber confesiones en YouTube

La información del diario El País de España que propongo analizar y que transcribo debajo de estos comentarios, explica que la autoexposición, no sólo de la propia imagen sino también de la propia vida, es un fenómeno ya desde hace algún tiempo, y cada día más, bastante frecuente entre las personas en general, y entre los adolescentes y jóvenes en particular.

Entre las distintas razones que puedieran explicar esta circunstancia, podríamos subrayar la tesis de la autora argentina Paula Sibilia, acerca de los cambios de subjetividad propios de esta época que, hasta el momento, puede describirse como "un tipo de subjetividad que responde a la lógica de la visibilidad y de la exteriorización del yo, una autoconstrucción que utiliza recursos audiovisuales y, por lo tanto, su escenario preferencial sólo puede ser una pantalla" (Sibilia: 2008,246).

Por otro lado, si vinculamos este tipo de prácticas autoconfesionales con los análisis del género literario autobiográficos llevados adelante por Philippe Lejéune, debemos asumir que el pacto autobiográfico (condición de este género por el cual se establece un pacto entre lector y autor a fin de confiar en que este último está contando su vida), tiene su atractivo principal en la instancia receptiva. La lectura de la vida de otros nos compromete más que la lectura de un texto de ficción, puesto que en el primer caso se implica mucho más mi propia vida (Lejéune: 1994).

Tal vez este sea un camino posible para comenzar a abordar estas cyberconfesiones, sobre todo si tenemos en cuenta lo que ya en 1990 escribió Daniel Prieto Castillo, en cuanto a que “La gente no busca los mensajes por una simple orientación hacia la manipulación ni por una generalizada estupidez. Lo hacen porque en ellos se incluyen mensajes gratificantes, formas en las que cada uno se reconoce, situaciones paradigmáticas que suelen parecerse a las propias” (Prieto Castillo: 1990). 

No obstante, tal como sugiere Sibilia, es hora de intervenir en esta búsqueda, en estos mensajes que satisfacen esta necesidad social, ya que en el el ámbito de los medios masivos la lógica esta menos vinculada con la realidad de la vida de lo que nos pensamos. Ya lo advertía Wolf Vostell, entre otros artistas pioneros que han trabajado con el vídeo, con la creación de sus "imágenes indigestas" con el fin de reproducir el espacio de la vida en oposición al espacio ficticio generado por la televisión. Una oposición que llevó adelante mediante las técnicas del dé-coll/age, el happening y el emborronamiento como principios estéticos oponerse frontalmente a la imagen limpia y clara de una transmisión sin parásitos (…) agredir la representación fiel de una realidad que también se quiere «limpia y clara» (Agúndez García: 2006, 340).



Wolf Vostell, TV Krebs, 1970

Desde este punto de vista, es posible e interesante, trabajar esto mismo con los estudiantes, de forma que los orientemos a aplicar técnicas, estructuras narrativas, etc., que fracturen ese discurso coherente, "limpio y claro", y alejado de la realidad, que nos proponen los medios masivos.


La información es la siguiente:

Contar la vida diaria, los problemas y confesiones más íntimas en Internet es una tendencia que vienen creciendo con fuerza en los últimos años. Tan es así que se ha convertido en objeto de estudio de centros académicos que buscan explicar el porqué de esta sobre-exposición de la intimidad, que se da sobre todo entre los más jóvenes. Sitios como YouTube registran miles de estos mensajes, conocidos como "cyber-confesiones". Este artículo de El País de Madrid brinda varios ejemplos de internautas que cuentan desde sus opciones sexuales hasta sus propósitos de bajar de peso e ir registrando online el proceso. "Tiene mucho de terapéutico", afirman los especialistas.

Fermín Robles | EL PAÍS DE MADRID
Se sienta delante de su webcam y graba un video que después cuelga en el portal YouTube. "Quiero hacer al mundo responsable por ser un culo gordo como soy. Voy a intentar perder peso y lo voy a hacer con ustedes mirando", cuenta la internauta, acomplejada con sus cerca de 130 kilos de peso y que se teleconfiesa, según dice ella misma, aconsejada por su psiquiatra. No es el único videomensaje en Internet de estas características. En YouTube se puede acceder a cerca de 71.500 entradas al teclear "confession" y el fenómeno es ya materia de estudio para investigadores. Las hay auténticas, pero también verdaderas actuaciones de vloggers (video bloggers) que publican por entregas y tienen miles de visitas.
Adictos a los refrescos de cola o a morderse las uñas, gays que salen del armario, adolescentes que cuentan secretos, propios y ajenos, y opinan sobre el gobernador de Nueva York, todos miran a cámara para hablarle a la Red y algunos son comunicadores en potencia con más gancho que los programas de testimonios de la televisión. Para muchos supone la oportunidad de "ser alguien en Internet", opina Karoliina Talvitie-Lamberg, de la Universidad de Helsinki, que ha estudiado estos videos, algunos de los cuales arrastran una retahíla de comentarios a favor o en contra.
doble filo. Las confesiones en YouTube también se vuelve en ocasiones en contra del autor, que acaba vapuleado. Matthew Lush -Gaygod en la popular página- aparecía en uno de sus videos con una bandera del arco iris de fondo y en él recomendaba a los homosexuales como él hacer pública su condición sexual. "Esperar a independizaros", comienza a aconsejar sin esconder detalles sobre su propia experiencia. Tiene casi un millón de visitas, 30 videorespuestas y cerca de 6.000 comentarios. Entre ellos, algunas amenazas de muerte que él mismo se encargó de leer con sorna posteriormente.
El joven Lush, que luce un largo flequillo que le cubre la frente y un piercing en el labio, no es un vlogger cualquiera, sino uno de los más populares. Se nota que domina el lenguaje del medio y que no improvisa sus apariciones. Como él hay otros: Tokenblackchic, que habla por los codos de los secretos de sus amigas y otros asuntos; o Mememolly, por ejemplo, que cuenta que de manera obsesiva se muerde las uñas. De esta última confesión (Oral fixation), con un punto sensual que la joven pone como gancho, ya se pueden ver hasta parodias en la propia web.
TERAPIA. Para los verdaderamente angustiados es una manera de "mostrarle al mundo lo que te pasa desde la intimidad de tu cuarto" porque compartir tiene algo de "terapéutico", señala Talvitie-Lamberg. B4mydeath no tiene "mucho que contar", explica en castellano, pero sube videos entonando canciones de variopintos artistas, desde Luis Miguel hasta Oasis, y no para de recibir peticiones.
Solamente el 7% de los usuarios de YouTube producen y cuelgan sus propios contenidos, aunque son internautas muy activos y llegan a generar gran atención.
Los más precoces se estrenan en la Red con un fotoblog, el primer paso para sumarse con los años a Facebook u otras redes sociales. Los internautas más jóvenes (niños de entre 12 y 15 años) ahora publican también sus cuadernos de bitácora, que ellos mismos ilustran con fotografías propias o de sus ídolos, dibujos, emoticonos y tipografías especiales. No contienen revelaciones de gran trascendencia en YouTube (ni tampoco tienen su enorme difusión), pero sí son un juego que les permite construir su personalidad a través de la imagen, resume un estudio sobre este fenómeno elaborado por Silvia Burset y Lydia Sánchez, profesoras de Didáctica de Educación Visual y Plástica y de Comunicación Audiovisual en la Facultad de Formación del Profesorado de la Universidad de Barcelona.
Ambas participaron junto a cerca de mil investigadores en el congreso internacional sobre comunicación Ecrea, organizado por la Universidad Autónoma de Barcelona.
Junto al deseo de comunicarse, hay una intención estética en la construcción de estas páginas, asegura Silvia Burset. Son más activas las chicas que los chicos. "Lo que antes recortaban para decorar sus carpetas, ahora lo ponen en el fotoblog, pero además ahora tienen la posibilidad de comunicarse", declara.
"Veinte minutos después de salir de clase ya están actualizando su página, algunas veces son muy empalagosos, hablan del amor, de lo mucho que se quieren".
En algunas webs, se puede ver el proceso de maduración. "Mientras al principio ponen fotos de Mickey, con el tiempo cuelgan instantáneas de sus artistas favoritas y enseñan sus piercings. No reflejan cómo son, sino cómo quieren ser", añade.
La exposición constante que se produce en internet también está fomentando lo que se conoce como el "digital bullying". Se trata del envío de mensajes amenazadores o desagradables a través de la red, según explicó en un reciente congreso internacional sobre comunicación en Barcelona Petter Brandzaeg, quien ha realizado estudios sobre este tema.
"La edad de mayor riesgo es de los 15 a los 18 años porque tienen más ganas de experimentar y entrar en chats o páginas donde el usuario es anónimo", asegura.
Por su parte, los autores de un estudio elaborado por la asociación European Kids Online aseguran que si bien los padres suelen controlar el número de horas que sus hijos pasan frente a la computadora, no ocurre lo mismo en relación a las actividades para las que la utilizan o los sitios web que visitan.

Google, YouTube y Windows Live: los más visitados por uruguayos

Diario El País, Uruguay

Estudio sobre usos de Internet en 2008 en Latinoamérica
El promedio de conexiones por semana en Uruguay es de poco más de seis, con cerca de una hora y media por vez. Los datos surgen del estudio Indicadores de uso de Internet en Latinoamérica de la empresa Tendencias Digitales.
El muestreo fue realizado a través de la propia Red en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, México, Panamá, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay y Venezuela. Entrevistaron a 29.292 personas entre mayo y julio de 2008, de las cuales el 62% eran de sexo masculino, el 66% tenían nivel de instrucción universitaria, y el 28%, entre 21 y 28 años.
Según el estudio, en 2007 los usuarios (mayores de 7 años que se conectan al menos una vez al mes) superaron los 135 millones, es decir, ascendió al 24,3% de penetración en la región. En 2006 era del 19,1% y para 2010 se espera que llegue al 32,1%: unos 213 millones de internautas.
Los cyber son los lugares de conexión a Internet más utilizados, excepto en México y Puerto Rico. En Uruguay a estos comercios les siguen los hogares y, más por debajo, los lugares de trabajo y centros de estudio.
De los compatriotas entrevistados, el 89,2% dijo usar Internet principalmente para enviar y recibir correo electrónico, el 83,8% para buscar información, el 68,4% para chatear y el 50,8% para descargar archivos.
Desde Uruguay las páginas web más visitadas resultaron Google (74%), YouTube (23%) y Windows Live (21%). A su vez, el mencionado sitio de videos es el más popular del rubro en el país, ya que el 84,1% lo mencionó primero.
Los principales temas de interés para los uruguayos cuando navegan fueron 51,1% música, 41% computación e informática y 32,1% entretenimiento, reveló el estudio.
"El 72% de los internautas latinoamericanos que participaron en este estudio pertenecen a alguna red social, siendo Uruguay el país que tiene menos proporción de personas suscritas a este tipo de sitios", dice el informe disponible en www.tendenciasdigitales.com. En Uruguay, el 44,8% pertenecían a comunidades como MSN (32,5%) y Facebook (10,4%).
Del trabajo se desprende que el 40,3% de los uruguayos hicieron compras por Internet en el último año. Los que compraron, gastaron un promedio de US$ 587 en los pasados 12 meses. Aunque el principal medio de pago en Latinoamérica fue la tarjeta de crédito (64,2%), en Uruguay esta forma representó apenas el 29,1%, mientras que "cancela personalmente" fue del 46,4%.
Al preguntar qué tan molesta es la publicidad en la Red, el 33% de los internautas del continente dijo que les molestaba "algo" y el 24% "mucho".
El estudio de Tendencias Digitales destaca también que en Uruguay hay un promedio de 1,2 celulares por persona, siendo el gasto aproximado por cada uno de US$ 12,7.
Cabe aclarar que los estratos socioeconómicos están subestimados en el trabajo debido al difícil acceso a esta población través de encuestas con metodología online.


La Red desafía el reinado de la televisión



 
ABEL GRAU
David Muñoz, de 18 años, domina las pantallas sin problemas. Tumbado el sofá, con una mano agarra el mando a distancia para ver Física o Química y de reojo echa un vistazo a la pantalla del ordenador, donde se descarga un par de canciones y actualiza su perfil en Facebook. No es ningún experto informático; estudia un módulo de Administración y trabaja en una tienda de artículos de motociclismo en Barcelona. Sencillamente, ha crecido entre pantallas; es un aborigen digital. "Ahora, los padres ya no amenazan a sus hijos con castigarlos sin tele, sino con cerrarles el ordenador", ironiza Muñoz. Más que ser devota de una pantalla, su generación ya las simultanea todas. La del televisor, la del ordenador, la del móvil y la de la videoconsola. Pero la mayoría de adolescentes se inclina por una en especial: un 63% de los jóvenes entre 10 y 18 años prefieren Internet al televisor, según un informe del Foro de la Generación Interactiva en España, de la Fundación Telefónica.
En Internet lo tienen todo. Sus programas y series de televisión favoritos, las cadenas de radio, los periódicos, juegos, los últimos estrenos de cine en streaming y su grupo de amigos en las redes sociales. "Internet se está convirtiendo en el único gran contenedor capaz de difundir todos los medios y todos sus contenidos", reconoce Miquel Francés, profesor de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Valencia y coordinador del ensayo Hacia un nuevo modelo televisivo (Gedisa). "Pero eso no quiere decir que la difusión clásica de los diferentes medios vaya a desaparecer, simplemente entramos en un proceso de convivencia de modelos de difusión o multidifusión mediática", añade. La multiplicación de la oferta les permite organizar su propia parrilla, sobre todo en el consumo de información y entretenimiento. "De ser un recolector, la Red te convierte en nómada, en cazador de contenidos", dice Hernán Casciari, autor del blog Espoiler y crítico de televisión.
La navegación en la Red incita a un tipo de consumo multitarea opuesto a la actitud acomodaticia del televisor. Algunos analistas sostienen que está emergiendo un nuevo modelo de telespectador. Junto al tradicional, acostumbrado a recibir los contenidos (denominado lean back por la posición reclinada en el sofá), nace el otro espectador multipantalla, habituado a buscar lo que quiere consumir (llamado lean forward, inclinado sobre el teclado).
Ya son muchos los que al llegar a casa ignoran la parrilla televisiva y buscan entre su archivo de películas y series descargadas de Internet. Así se programan su propia sesión en alta definición, sin interrupciones y sin anuncios. Luego conectan el terminal al televisor y disfrutan a toda pantalla. Como hace el propio Casciari. "Ya sólo pongo la antena para ver el fútbol", señala. La interactividad, prosigue, permite que el espectador no quede sometido a la dictadura de la programación. "Lo que tiene que ocurrir, ocurre, y es independiente del horario previsto", zanja.
Las nuevas generaciones de nativos digitales son plenamente lean forward, pero existe el riesgo de que algunos de sus abuelos (e incluso padres), que son inmigrantes digitales, queden confinados al modelo en el que todo les viene dado, según advierten varios expertos. "Los no digitales no tienen fácil recolectar contenidos por Internet y verlos a su gusto, a menos que sus hijos o nietos les ayuden", apunta Álvaro Ibáñez, coordinador del blog de tecnología Microsiervos.
Las cifras confirman este panorama. El 90,3% de los españoles entre 16 y 24 años han accedido a la Red en los últimos tres meses; muy por encima del 83% de media de la UE, según el estudio La Sociedad en Red 2008, del pasado septiembre, del Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información. Y sólo un 8,9% de los españoles entre 65 y 74 años entra en la Red, frente al 17% de la media europea.
Mientras, el viejo modelo de televisión se despide poco a poco. Con el apagón digital de abril de 2010 y la llegada de la TDT, se multiplicará la oferta multicanal (en abierto y de pago). Buena ocasión para desperezar a los acomodados en el sofá. "Los canales como Imagenio o Canal Satélite Digital pueden suponer para los mayores lo mismo que para los jóvenes el acceso de contenidos online", observa Fernando Garrido, director de marketing de la escuela de negocios EOI. Son varias las opciones para convertir el televisor en un medio activo: "Por ejemplo, con los modernos grabadores PVR (Personal Video Recorder), que son muy fáciles de usar; te permiten grabar en el disco duro para luego reproducir saltándose los anuncios y ver los programas en diferido a cualquier hora", añade Ibáñez. Son dispositivos como Iplus (de Digital +) o el estadounidense TiVo, que es el referente, según Casciari.
La interactividad, sin embargo, tiene matices y varía en función del consumo, según señala Jorge Gallardo, doctor en Comunicación Audiovisual y profesor en la Universidad San Jorge de Zaragoza. "Tanto los usuarios lean back como los lean forward adquieren un rol de pasividad cuando consumen vídeos", advierte. "Cuando el usuario busca contenidos audiovisuales en la Red nos sorprendería ver lo poco que interactúa. Sólo busca ver, y el simple hecho de buscar es el máximo hecho de interactividad", concluye. Eso sí, para permitir la interacción, la TDT ha de incluir canal de retorno, del que carecen muchos descodificadores, según matiza Gallardo.
También hay quien reivindica la pasividad. "¿Realmente queremos abandonar la interacción pasiva con nuestros televisores?", se pregunta Farhad Manjoo, especialista en tecnologías, en la revista Slate. "La pasividad es la gran baza de la televisión; nos encanta precisamente porque nos exige muy poco", escribe.
Así, con todo, la televisión sigue reinando sin rival. Cuenta con una penetración del 89%, según la última oleada del EGM, aunque su crecimiento se ha estabilizado. En cambio, Internet asciende disparada. En 10 años, su penetración se ha incrementado de un 2,9% a un 34,3%. Hay que tener en cuenta que entre los jóvenes es mucho mayor. El 88% de los adolescentes se declara usuario, según la citada encuesta de Fundación Telefónica.
Bien a través de la pantalla del portátil o la de plasma, el gran proveedor de contenidos audiovisuales sigue siendo la televisión. Por ejemplo, gran parte de los vídeos consumidos en YouTube proceden de ese medio. De hecho, en España son más de la mitad, según un estudio del profesor Gallardo, presentado en la Universidad de Málaga. Concluye que el 56% de los 15 vídeos más vistos en YouTube España entre junio de 2007 y febrero de 2008 proceden de la televisión. "Los contenidos televisivos están mejor elaborados y son más atractivos que los que pueda subir cualquier usuario", explica.
Se impone cada vez más una estrecha colaboración entre televisión e Internet. Las empresas ya se han lanzado hacia la convergencia. La Red se va reafirmando como el principal canal de la industria del ocio y el entretenimiento, un sector que este año moverá en España 21.680 millones de euros, según un informe de la consultora PriceWaterhouseCoopers. Además, la población navegante crece en España a razón de un millón de internautas al año. El objetivo es mejorar la unión de soportes. "Dotar de inteligencia interactiva a la televisión sigue siendo un trabajo pendiente; es momento de servirnos de la tecnología y hacer que se entiendan. TV e Internet es una tendencia imparable", escribe Juana Lara, directora de I+D+i de Radio Televisión Valenciana, en Hacia un nuevo modelo televisivo.
Esta convergencia tiene varias vías. Una es la de los televisores que incorporan acceso a Internet (mediante conexiones y software sencillo) y otra es la de los proveedores de contenidos que vuelcan su programación en la Red. Precisamente es la parte más pasiva de Internet (visionado de vídeos, por ejemplo) la que mejor puede encajar en el televisor, según algunos expertos. En cambio, otras aplicaciones que requieren usar el ratón, como redes sociales o compras, seguirían en el ordenador.
Los grandes fabricantes de electrónica, como Sony, LG, Samsung o Toshiba, preparan televisores con conexión a la Red (Ethernet o WiFi) que permitirían acceder a Facebook con el mando a distancia o ver vídeos de YouTube y películas en streaming (sin descargarlas) en una pantalla panorámica. Yahoo anunció a principios de año un programa de widgets (una especie de iconos) para permitir navegar desde el televisor. Por otro lado, las cadenas ya ofrecen la mayoría de su programación en la Red. Una de las primeras fue RTVE, que comenzó a ofrecer íntegros muchos contenidos. Le siguieron La Sexta, Antena 3 y Cuatro.
La BBC ha anunciado un proyecto de las principales cadenas británicas (BBC, ITV, BT y Channel 4, entre otros) para lanzar una plataforma común IPTV (protocolo de televisión por Internet) que permita el acceso a sus programas desde la Red. El director general de la corporación, Mark Thompson, lo ha presentado como "el santo grial" para la futura emisión del servicio público. Un decodificador con una conexión de banda ancha y enchufado al televisor ofrecerá la oferta de los canales en alta definición y con opciones de pausa, rebobinado y grabado. Además, incluirá servicios de vídeo a petición y acceso a webs como YouTube y Facebook. La fecha de salida es 2010.
"Hasta ahora, ver la televisión en Internet era un dolor de cabeza. Pero eso está cambiando, y rápido", señala Daniel Lyons en Newsweek. Y cita el ejemplo de Hulu, una especie de YouTube impulsada por NBC, ABC y Fox y financiada con anuncios (de momento, sólo funciona en EE UU). "Tiene montones de buenos programas. Ves lo que quieres cuando quieres. Puedes ver videoclips, buscar archivos e incluso enchufar el ordenador a una gran pantalla de televisión", asegura Lyons. Tras dos años, ya ofrece 1.000 millones de streamings de vídeo. Se trata de un modelo que amenaza a los proveedores de cable.
YouTube está negociando con cadenas de televisión de todo el mundo para ofrecer películas y programas enteros, según The Independent. "La estrategia de las grandes cadenas por incrementar su poder en la Red es descarada", dice Gallardo. "RTVE, La Sexta, Cuatro y Antena 3 han apostado por firmar un acuerdo con Google (YouTube)", añade. El portal de vídeos da muchas más visitas que las propias webs de las cadenas. El plan es encontrar formas de pago o suscripción. Televisión e Internet pueden encontrar su nexo de mayor interés en la publicidad. Cuanto más interactúe el usuario con su televisión conectada a Internet, más datos se podrán recabar sobre los clientes. No sólo será más fácil medir las audiencias, sino también diseñar anuncios personalizados.
"La red de pantallas ha transformado nuestra forma de vivir (...)", escriben los ensayistas Gilles Lipovetsky y Jean Serroy en La pantalla global (Anagrama). "Se ha convertido en un instrumento de comunicación y de información, en un intermediario casi inevitable en nuestras relaciones con el mundo y con los demás. Vivir es, de manera creciente, estar pegado a la pantalla y conectado a la Red".